viernes, 30 de octubre de 2015

Las Torres mudéjares de Teruel.



Las Torres mudéjares de Teruel.
Historia y leyenda.

Celia Rueda.





1.      ¿Qué son las torres mudéjares de Teruel?
El mudéjar fue un arte que se desarrolló en los reinos cristianos de la España medieval, pero que era obra de los artesanos mudéjares, es decir, musulmanes que se habían quedado en los territorios reconquistados pero mantenían su fe y buena parte de sus costumbres.
Estos artesanos desarrollaron un estilo arquitectónico que incorporaba referencias del gótico en aquel momento en boga en la Europa cristiana, pero que incluía también sus propios elementos de tradición musulmana.
Otra característica muy destacada es el uso de materiales considerados pobres: se desecha la piedra, que era la base casi exclusiva para la construcción en la época de torres e iglesias, y se usan el ladrillo y los azulejos. Además, de la necesidad se hace virtud y con estos materiales se diseñan elementos decorativos de colores verdes y blancos.
La Torre de El Salvador y la de San Martin son similares en su estructura y características estéticas, por las cuales se encuadra bajo la tipología de torre alminar almohade, muy característica del mudéjar aragonés. Cada torre tiene dentro de ella otra torre, quedando un espacio interno de un metro por el que discurren las escaleras, de acceso al campanario. La torre exterior soporta todo el repertorio decorativo de influencia islámica. 

2.      Acontecimientos que permitieron la construcción de las torres mudéjares.
Antes de centrarnos en las torres hay que conocer el panorama sociocultural de la España antigua, empezando por las  primeras evidencias de presencia judía en la Península, las cuales se  datan de la época romana. No se conoce la fecha exacta en que las primeras comunidades judías se instalaron en Hispania, la realidad era que vivían como una cultura más dentro de la cultura dominante, tenían su propia religión, sus escuelas y sus bibliotecas e incluso sus propios baños.

En el siglo V  d.C. en la Península Ibérica comienza un nuevo periodo al que se da el nombre de Hispania visigoda (cristianos) y que se extiende desde el año 409, poco más o menos, hasta la entrada de los árabes en la Península en el año 711.
Los visigodos se basaban en una monarquía marcadamente antijudía , por lo tanto, desarrollaron medidas que oprimían los derechos de esta comunidad, tales como guetos, la prohibición de matrimonios mixtos con cristianos y de construir nuevas sinagogas, les estaba vedado ocupar determinados cargos públicos... No obstante, al tratarse de una minoría que generaba riquezas y que poseía profesionales apreciados, como médicos o comerciantes, los reyes visigodos alternaron posiciones de protección con otras de persecución.
En el 711, llegaron los musulmanes a la península, acogidos con entusiasmo por los judíos debido a que estos se mostraban tolerantes con su religión y gracias al ocaso de la monarquía Visigoda fruto de un enfrentamiento entre dos reyes visigodos, siendo Don Rodrigo (rey visigodo) quien solicitó la ayuda de las tropas musulmanas instaladas en el norte de África, Pero las tropas vencieron a Don Rodrigo y ocuparon militarmente lo que ahora es España, instalándose en la misma.
En el siglo VIII el Islam no está todavía totalmente configurado debido a la cercanía de su nacimiento. No se presenta como una religión diferente a las otras monoteístas y reconoce a judíos y cristianos como “gentes del libro”, ya que las tres creencias comparten el Antiguo Testamento y algunos profetas.  Estas similitudes entre las 3 religiones favorecieron que la población local recibiera positivamente el Islam al no ser obligados a convertirse, permitiéndoles ejercer su religión a cambio de pagar un impuesto especial, aunque este aspecto económico hizo que los más desfavorecidos se convirtieran al Islam.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que los matrimonios ente cristianos y musulmanes fueron frecuentes, aunque la iglesia hispana mantuviese las distancias con los musulmanes muchos obispos pactaron con los árabes para garantizar su permanecía en las sedes episcopales de ciudades que habían caído en sus manos. Sin embargo, parte de la jerarquía eclesiástica huyo de las tierras andalusíes para establecerse en el reino astur e incluso en Roma.
En cuanto a los hebreos, muchos colaboraron con los musulmanes en la conquista de Hispania, ya que los veían como una oportunidad para mejorar su situación una vez degradada la monarquía visigoda, lo cual les permitió ganar puestos de custodia de ciudades como Córdoba o Sevilla durante el reinado musulmán.
La convivencia entre los musulmanes llegados a la península y la población autóctona hizo que ambas culturas se fundieran, dando lugar al Islam español, uno de los periodos más brillantes de la historia de España, ya que la culturalización que experimentaron los indígenas se tradujo en la adopción de muchos prestamos lingüísticos árabes además de la introducción de numerosos adelantos en agricultura, navegación (la brújula) y  ciencia, además del papel y la numeración arábiga.
Otra muestra de la integración de los musulmanes con los habitantes locales fue el aprovechamiento de los cementerios de forma mixta, habiendo tumbas tanto cristianas como musulmanas.
En general, las 3 culturas convivían de forma pacífica, lo cual no quiere decir que no se produjeran episodios violentos.
En la segunda mitad del siglo IX, por  la desesperación del avance del Islam y la dificultad de pagar los tributos exigidos a los cristianos además de los matrimonios mixtos, algunos miembros de la comunidad mozárabe(cristianos que viven en al-Ándalus pero que conservan su religión) se rebelaron contra el poder califal ( acto denominado “ mártires voluntarios”)
La repoblación de los territorios que los cristianos del norte de la península iban reconquistando a los musulmanes era imprescindible para garantizar que estas zonas se mantuvieran bajo su dominio, para ello, los Reyes cristianos intentaron atraer población mozárabe hacia sus dominios.
Los mudéjares (comunidad islámica bajo dominio cristiano) eran una evidencia de la convivencia y aculturación  mutua. Sin embargo eran un grupo minoritario, humilde que solían ser albañiles, carpinteros o labradores, dejando así una fuerte huella en el arte.
Esta comunidad era más abundante en la Corona de Aragón, sobretodo en el reino de Valencia, aunque presentaron gran movilidad, ya que empezaron a emigrar para no estar en territorio cristiano, lo cual no les resulto fácil, pues los cristianos no querían que abandonaran las tierras, pero en el siglo XV la hostilidad entre cristianos y musulmanes había aumentado tanto que la mayoría de musulmanes se marcharon o se pasaron al cristianismo.
La crisis política, económica y social que afectó a Europa en el siglo XIV fue un caldo de cultivo para el odio interreligioso, además, la llegada de la “Peste Negra” aumento el antisemitismo al  tomarse a los hebreos como “chivo expiatorio”. Pasado el tiempo, se les acuso de lo mismo a los mudéjares, se empezaron a producir asaltos a morerías, especialmente a aquellos donde la población cristiana era más numerosa, terminando así la España de las 3 culturas en convivencia.

3.      Leyenda.
Según los turolenses, las torres mudéjares surgieron de una bella y trágica historia de amor.
Se cuenta que a finales del siglo XIII dos arquitectos mudéjares se enamoraron de la misma mujer, mora según dicen. La pugna se resolvió mediante un desafío, se decidió que cada uno de ellos levantaría una torre, y que la que resultase más perfecta y hermosa daría el triunfo a su constructor que desposaría a la pretendida. Esta había hecho mucho antes su elección, pero espero el final de la prueba. Como en temas de amor se dice que cualquier cosa es válida, el alarife del Salvador compro a uno de los moros que trabajaba para el de San Martin y este le permitió copiar los planos, añadiendo así alguna mejora.  De esta forma las torres terminadas se parecían tanto que fue imposible para los jueces determinar quién había sido el ganador. Ante la duda, la enamorada se decidió a encerrarse con el arquitecto de San Martin en la torre recién construida. Los jueces, después de mucho pensar, decidieron que el ganador debía de ser el alarife de El Salvador, pero los enamorados no cedieron y en lugar de entregarse prefirieron  unirse para siempre arrojándose desde lo alto de la torre.
Por mucho que se analicen con detenimiento las torres de Teruel, no se sabe con seguridad si los jueces acertaron o no en su acuerdo.

4.      La verdadera historia de las torres mudéjares.
Desde sus inicios Teruel fue una ciudad cristiana y a pesar de ello debe su época dorada a los mudéjares en los ámbitos artísticos de arquitectura y cerámica, respecto a esta última, el fuero de Teruel reglamento la fabricación de tejas, ladrillos… convirtiéndose en un  centro especializado en la elaboración de decorados para las torres.
El material cerámico consistente en una pasta ferruginosa, muy rojiza, barnizada de blanco, sobre la que se destacan los morados puros y los verdes brillantes.
La Torre del Salvador, en lo que a la iglesia se refiere, comenzó su reforma a partir de 1277 que es cuando don Pedro Garcés, obispo de Zaragoza dio su autorización para la construcción de la iglesia y la torre, la cual puede ser posterior a la de San Martin debido a que presenta un aspecto más desarrollado y evolucionado, pudiéndose datar en el siglo XIV.
La iglesia surgida de esta reforma era pequeña y gótico-mudéjar.
Del Cristo del Salvador de esta iglesia, se dice que los caballeros de la ciudad encargaron su talla a dos misteriosos jóvenes, los cuales prometieron realizarla si se les permitía trabajar en secreto. Cuando la acabaron, desaparecieron sin haber probado bocado de la comida que les habían dejado.
La torre de San Martin fue erigida durante la judicatura de don Juan de Valacloche, entre los años 1315 y 1316. Se alzó a los pies de la iglesia, sobre la calle que conduce al portal de Daroca, sirviendo así  como torre vigía.
En la rivalidad establecida entre ambas torres, la precedencia cronológica está a favor de la de San Martín mientras que la riqueza ornamental se decanta por la de El Salvador en la que la mayor madurez artística se advierte de nuevo por lo que se refiere al sistema decorativo, alcanzando un mayor desarrollo.
5.      Conclusiones.
Las torres mudéjares de Teruel son, desde 1986, patrimonio de la humanidad por su gran influencia islámica y el trabajo decorativo, además de ser construcciones pertenecientes a la edad de oro española.
Lo más importante, y debería de ser destacado con énfasis, es el hecho de que estas emblemáticas torres turolenses son y serán la unión de 3 culturas en un mismo momento histórico y la evidencia de que sí que puede existir convivencia entre culturas desiguales.
Bibliografía:
-          Torres.B.L. (abril-junio de 1951). La iglesia de Santa María de Mediavilla, catedral de Teruel. . Archivo español de Arte,  102, 24.
-           Pérez. J. (2005). Los judíos en España. Madrid: Ediciones de Historia, S.A.
-          LP de Vega. (2011). La España de las tres culturas. UNED, 1, 35.
-          Beltrán. A. (1990). Leyendas aragonesas. La Coruña: Everest S.A.P88

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